
El ritmo circadiano es un reloj interno de 24 horas que regula funciones como el sueño, la vigilia, el estrés y la metabolización de los alimentos.
Nuestro rendimiento suele estar mejor cuando estamos alineados con estas señales: por ejemplo, en la mañana hay mayor claridad mental y en la tarde-noche pueden cambiar la energía y la habilidad física. Comer tarde puede desincronizar este reloj y afectar la energía al despertar.
Entre los beneficios de cenar temprano y despertar con energía se incluye una mejor calidad del sueño, mayor claridad mental y rendimiento sostenido durante la mañana, y una digestión más eficiente. Al coordinar la última comida con la fase de vigilia, es más fácil evitar molestias gastrointestinales nocturnas y mejorar la recuperación muscular tras el ejercicio.
Sin embargo, hay desventajas o limitaciones a considerar.
El ritmo circadiano varía entre individuos (chronotypes): algunas personas pueden necesitar cenar más tarde por su horario de trabajo o por su estilo de vida, y forzarlo puede generar insomnio o sueño fragmentado. Además, cambios abruptos en la hora de cenar o dormir pueden provocar hormonas desalineadas, mayor apetito nocturno y menor rendimiento en tareas que requieren concentración si no se acompaña de consistencia.
Consejos prácticos para implementar este enfoque: intentar cenar 2–3 horas antes de acostarte, mantener horarios de despertar consistentes incluso los fines de semana, exponerse a luz natural por la mañana para favorecer la vigilia y crear una rutina relajante antes de dormir.
Autor: administrador
10 de Octubre de 2025